Rezension über:

Esteban Greif: Conocimientos médicos en el Reino Latino de Jerusalén. Circulación de ideas y desarrollos institucionales (1099-1187), Buenos Aires: Hygea Ediciones 2021, 186 S., ISBN 978-987-86-7444-5
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Rezension von:
Raúl Villagrasa-Elías
Instituto de Historia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Madrid
Redaktionelle Betreuung:
Javier Albarrán Iruela
Empfohlene Zitierweise:
Raúl Villagrasa-Elías: Rezension von: Esteban Greif: Conocimientos médicos en el Reino Latino de Jerusalén. Circulación de ideas y desarrollos institucionales (1099-1187), Buenos Aires: Hygea Ediciones 2021, in: sehepunkte 21 (2021), Nr. 9 [15.09.2021], URL: http://www.sehepunkte.de
/2021/09/35826.html


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Esteban Greif: Conocimientos médicos en el Reino Latino de Jerusalén

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Más allá de la cuestión bélica el siglo XII constituyó un tiempo decisivo para el intercambio cultural en el extremo oriental del Mediterráneo y el asentamiento de prácticas médicas y asistenciales que pervivieron durante siglos. El objetivo del libro de Esteban Greif (CONICET-Univ. Buenos Aires) no es otro que el análisis de las "tradiciones y las prácticas médicas que desplegaron los profesionales y las instituciones hospitalarias que los europeos establecieron en el Reino Latino de Jerusalén, fundamentalmente entre los años de la conquista franca de la Ciudad Santa (1099) y su pérdida ante los ejércitos mamelucos (1187)" (5). Dicho ensayo ha sido desarrollado en su etapa predoctoral y complementado con investigaciones postdoctorales en España, Alemania y Bélgica. Divide el volumen en seis capítulos además de la introducción y las conclusiones.

La "Introducción" (9-17) hace las veces de breve estado de la cuestión. El repaso historiográfico nos traslada a las primeras aportaciones sobre la medicina en las Cruzadas con los trabajos pioneros de Walsh y Wickersheimer, para terminar con las últimas publicaciones de Mitchell, Wagner y Edgington. Una tradición investigadora que ha sabido poner el acento en la circulación de conocimientos ante la confluencia de múltiples culturas. Lo que destacaría de este preámbulo no es tanto lo que se dice, sino cómo se dice. Resulta completamente inaudito que un autor de habla hispana se acerque a una temática abordada por historiadores anglosajones, franceses y alemanes.

El capítulo I "Cruzadas, sociedad, profesionales y conocimientos médicos" (19-35) sirve de introducción histórica y presentación del contexto. Se explica sucintamente la historia de las Cruzadas y los actores sociales más importantes: judíos, musulmanes, cristianos orientales, la Iglesia griega, los mercaderes italianos, los nobles europeos con el alto tribunal -la Haute-Cour-, la población libre con la Cour de Bourgeois y las órdenes militares. Sin embargo, este epígrafe ya incluye ciertas aristas historiográficas. Desde hace décadas se ha tratado de valorar el nivel de formación de los médicos cristianos europeos, tanto de aquellos con estudios universitarios como otros muchos de formación empírica. El centro del debate, en cambio, radica en que se ha asumido que éstos fueron menos requeridos que sus colegas ante su escasa preparación (Cahen, Wickersheimer, Gabrieli, Eliséef y d'Alverny). Esteban Greif, en la línea de trabajos más recientes, concluye que: a) la formación de los médicos europeos no tuvo por qué ser radicalmente insuficiente frente a sus pares orientales; b) las fuentes que han sido utilizadas para realizar dichas afirmaciones han de ser mesuradas por su contenido político; c) la actitud de los europeos -nobles y médicos- hacia los saberes que circulaban por la región no fue de negación y/o rechazo; d) la práctica médica era muy similar entre unos y otros al basarse en la misma teoría: la medicina hipocrático-galénica.

Enlazado con el punto anterior encontramos el capítulo II, "Los Assises de la Cour de Bourgeois y la regulación de la práctica médica en el Reino Latino de Jerusalén" (37-57). El Livre des Assises fue el corpus legislativo utilizado para dirimir las cuestiones legales en la Cour de Bourgeois, esto es, la justicia que englobaba a la población libre de Ultramar. Sobre la influencia que tuvo dicho marco legal, Kedar y Prawer ya indicaron los múltiples modelos romano-bizantinos, provenzales y/o islámicos que pudieron interferir. Sus capítulos 236 y 238 recogen principalmente la responsabilidad civil de médicos y cirujanos y la regulación de sus licencias. La clave de bóveda, en cambio, responde a que parte de la historiografía ha sugerido que la inspiración de los Assises fue el manual legislativo musulmán llamado hisba. El argumento principal es la existencia en la hisba de un oficial con tareas de supervisor médico, denominado muhtasib, figura que tendría su equivalente posterior en el Reino Latino con el nombre de mathessep. Para tratar de dirimir la cuestión Greif se plantea dos ejercicios: por un lado, incorporar al debate el capítulo 237 de los Assises que versa sobre la curación de los caballos y confrontarlo con los capítulos 34 y 35 de la hisba y, por otro lado, comparar los capítulos 237 y 238 del corpus legislativo cristiano con los 36 y 37 de la hisba. Dichos ejercicios comparativos le llevan a concluir que la hisba pudiera ser utilizada como marco general de referencia para los Assises, pero no puede establecerse una relación directa que demuestre la asunción completa de la legislación médica musulmana en el Reino Latino de Jerusalén.

A partir de aquí el libro se centra en otra temática y otro actor principal. La orden militar de San Juan del Hospital se convierte en protagonista de los tres apartados siguientes, aunque se mantiene como hilo conductor el concepto de "transferencia cultural", esto es, los modelos e influencias que dieron forma a esta orden militar, su normativa y el hospital que fundó en Jerusalén. Este aspecto ha sido, en líneas generales, el más tratado por la historiografía (Amouroux, Touati y Miller).

El capítulo III dedicado a "Los hermanos Hospitalarios en Jerusalén y el modelo de caridad monástica bizantina en el cuidado de los enfermos" (60-88), tiene como objetivo valorar las influencias sobre la actividad caritativa de la orden de San Juan. Un elemento frecuentemente utilizado por los historiadores para mesurar esta transferencia cultural ha sido la dieta. Sterns veía la conexión con el Regimen sanitatis salernitanum, Edgington con textos árabes en circulación y Mitchell con la obra de Oribasio de Pérgamo. En cambio, Greif observa los problemas metodológicos y descarta que la comparación dietética pueda aportar verdaderamente una conclusiones contundentes. Para ello valora que la búsqueda del modelo de organización hospitalaria está mucho más vinculado al mundo bizantino. Se basa en tres factores: a) existieron similitudes en cuanto a la concepción de la caridad entre cristianos católicos y ortodoxos; b) los mercaderes amalfitanos estuvieron muy vinculados con las fundaciones bizantinas y estuvieron detrás de la fundación de la orden; c) se aprecian semejanzas entre la primera regla de la orden de San Juan y los typika de los monasterios griegos en Palestina y Siria.

El capítulo IV, "El Hospital de San Juan en Jerusalén" (89-113), apunta en la misma dirección. A diferencia de Edgington que interpretó la documentación y el hospital sanjuanista como un mero hospicio para pobres y peregrinos, Greif argumenta el notable desarrollo interno de la institución que derivó en un organismo preocupado tanto por el cuidado como por la curación. Leyendo esta sección, y aunque no ha sido afirmado por el autor, se observa que el hospital central de la orden de San Juan en la ciudad de Jerusalén poseía las características propias de los grandes centros europeos de siglos posteriores. Ejemplos como este, en mi opinión, sirven para desbaratar la eterna identificación del "hospital medieval" -por otro lado, concepto confuso y muchas veces inútil- con atraso científico y social.

A modo de anexo documental el capítulo V presenta la "Traducción al español de los documentos de la Orden de los Hospitalarios y su tarea médico asistencial" (116-139). Tal vez resulta algo confuso está adición y probablemente hubiera sido más interesante para el lector unificar los múltiples textos traducidos en un apéndice final. Aquí encontramos la descripción del hospital de San Juan por el Clérigo anónimo (circa 1177-1187; 116-130), los estatutos de Roger de Moulins (1182; 130-131) y añadidos de regulaciones administrativas de la orden (circa 1177-1183; 133-139). Estos documentos quizá se podrían haber juntado con los también traducidos en el capítulo II -los ítems 236, 237 y 238 del Libro de los Assises de la Cour de Bourgeois (52-57)- y en el del capítulo III -la regla de Raimundo de Puy (1125-1153; 85-88)-.

El capítulo VI, "Interpretación y tratamiento de la lepra en el Reino Latino de Jerusalén" (141-155), aborda propiamente la enfermedad y analiza el clásico debate de integración-segregación, el cual para el Reino Latino se desvirtúa todavía más según las interpretaciones que se han realizado en torno a la lepra del rey Balduino IV. Frente a los argumentos de la Ilustración en cuanto a la estigmatización del enfermo, más tarde apuntalados por Michel Foucault, Greif se posiciona en la estela de los últimos trabajos -como los de Touati- que han redefinido la relación de esta dolencia con la sociedad. La valoración de la lepra en el reino cristiano también bebió del pensamiento bizantino. Los dolientes se separaban en edificios especializados, las leproserías, pero no quedaban excluidos de la sociedad. En este sentido las fuentes legales, la literatura religiosa, las crónicas y relatos como el del Clérigo anónimo y el papel de la orden de San Lázaro atribuyeron a tal malatía un valor positivo que debía ser respondida con la caridad.

En resumen, el libro de Esteban Greif supone una lectura obligatoria para la historia hospitalaria que rehúye la tradicional historia institucional de las órdenes militares y afronta debates clave para la materia: la formación médica de los profesionales cristianos y su relación con otras tradiciones, la cristalización de normas sanitarias, la asimilación y difusión de modelos hospitalarios, la medicalización de los hospitales, la integración-segregación de la lepra y, en suma, la valoración de las Cruzadas a través de los intercambios científicos y culturales.

Raúl Villagrasa-Elías